Hace hoy quince años, el 11 de septiembre de 2001, dos aviones impactaron contra las torres gemelas de Nueva York, otro contra el Pentágono, y un tercero se estrelló (¿o fue derribado?) contra el suelo. Murieron todos los ocupantes de los aviones y cientos de personas que se encontraban en los edificios mencionados.
Una fecha para recordar, principalmente para homenajear a las víctimas, siempre inocentes, de cualquier atentado terrorista; para condenar sin paliativos a los autores que los ejecutan y a los inductores ideológicos que conducen a esa violencia tan dramática e injusta.
Hoy 11 de septiembre de 2016, no se puede olvidar que el fanatismo conduce a la violencia. Por eso, hay que trabajar sin descanso para educar en el respeto a la diversidad, para descalificar a los que pregonan la violencia como medio fundamental para resolver los conflictos.
A partir de esa fecha, desde el liderazgo de la nación más poderosa del planeta, los dirigentes de los Estados Unidos de Norteamérica, con el apoyo de algunos dirigentes de otros estados, se comenzaron a tomar decisiones basadas en la agenda militar como solución prioritaria para acabar con el problema del terrorismo internacional.
Primero fue la invasión de Afganistán, prácticamente apoyada por toda la comunidad internacional y avalada por resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. A pesar de esos apoyos, sigue habiendo duda sobre algunos aspectos de la legalidad de esa intervención militar.
Dos años después, en marzo de 2003, ya sin el apoyo de la comunidad internacional, más bien sucedió todo lo contrario, el entonces presidente norteamericano, George Bush, decidió invadir Iraq. No hubo resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que avalara tal decisión, que sólo contó con el apoyo de unos pocos líderes nacionales, entre los que se encontraba el presidente del gobierno español, José Mª Aznar.
A la vista de lo que actualmente sucede en Oriente Medio y el dramático incremento del terrorismo internacional se puede poner en duda la eficacia de la llamada guerra al terror. Se puede hacer la pregunta ¿qué se ha conseguido con la invasión de Irak? Oriente Medio sigue enmarañado, con una violencia perpetua, que generalmente pagan los más débiles como en Siria o en Yemen, sin olvidar a los palestinos y a los kurdos.
El terrorismo del 11S, como todas las acciones terroristas, es execrable. Pero hoy, aniversario de aquel fatídico día, propongo que el homenaje a las víctimas sea, además, una profunda reflexión acerca de:
- si las medidas que se adoptaron desde entonces para combatir el terrorismo internacional han sido las adecuadas, si han sido eficaces,
- y si en algunos casos se ha excedido el límite del respeto a los derechos humanos y la legalidad internacional.
Javier Jiménez Olmos
11 de septiembre de 2016
Esos tres de la foto,¿De qué – De quién se ríen? Apoyados por los negociantes no solo de armas, también de bolsas para meter los cadáveres (uno de los negocios que se supo preparado para el abastecimiento) Los negocios de reconstrucción de lo que previsiblemente iban a destruir (escuelas, hospitales…).
¡¡Qué difícil encontrar un resquicio para la esperanza!!
Por mi parte, acabo de ver que en tu Blog sale la publicidad de «Los diálogos de Platón» justamente es una de mis actuales lecturas…»La Apología de Sócrates» de Platón ….al tiempo que «El silencio de la memoria»…y por supuesto «Las Matemáticas de Grothendieck»…y «Diálogos sobre la física atómica» de Heisenberg y …nuestro profundamente cristiano papa Francisco.
Espero que no lo tomes como pedantería. Es que para poder respirar entre paso y paso(carta y carta) para intentar empujar hacia la «transparencia» a nuestros representantes en Ginebra en el TCA… esas lecturas a «pequeños sorbos» me dan oxígeno