Carta abierta al Presidente de los Estados Unidos, por si pudiera leerla o alguien pudiera entregársela.

Respetado Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, colaboradores y fieles seguidores allá donde los hubiere:

El motivo de esta misiva es simplemente recordar lo que seguramente saben y no tienen en cuenta en no pocas ocasiones, con relación a la Carta de las Naciones Unidas. Le hago un resumen de lo que considero fundamental. Por si sus ocupaciones no le permiten dedicar tiempo a estudiarla con detenimiento (este es el enlace para leer su contenido completo https://www.un.org/es/about-us/un-charter/full-text)

Comenzaré diciendo que en el Preámbulo de la Carta se declara expresamente:

NOSOTROS LOS PUEBLOS DE LAS NACIONES UNIDAS RESUELTOS

a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles,

a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas,

a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional,

a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad

y

a asegurar, mediante la aceptación de principios y la adopción de métodos, que no se usará; la fuerza armada sino en servicio del interés común

Siento decirle Presidente, colaboradores y fieles seguidores, que a mí modesto entender, Estados Unidos ha hecho caso omiso a este Preámbulo en no pocas ocasiones, más aún ha fomentado el uso de la fuerza armada con patrocinio de golpes de Estado violentos, invasiones a terceros países y patrocinio o apoyo de dictadores que no respetan los derechos humanos, como en el reciente caso de apoyo al genocidio de palestinos en Gaza. El intervencionismo estadounidense se ha basado en el interés, ya no del pueblo norteamericano sino de las grandes corporaciones multinacionales. Ahora bien, con su Administración, Mr. Trump, todo ha llegado al paroxismo, al absoluto cinismo manifestado como desprecio a todo lo que se oponga a sus deseos.

Le recuerdo que los propósitos de las Naciones Unidas, contenidos en el Capítulo I, son:

Art. 1.1 Mantener la paz y la seguridad internacionales, y con tal fin: tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz, y para suprimir actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz; y lograr por medios pacíficos, y de conformidad con los principios de la justicia y del derecho internacional, el ajuste o arreglo de controversias o situaciones internacionales susceptibles de conducir a quebrantamientos de la paz;

Art. 2.4 Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas.

Usted, en su afán acaparador, llega hasta amenazar aliados con arrebatarles parte de su territorio y manifiesta que lo obtendrá por “las buenas o por las malas”; es el caso de Groenlandia. Mr. Trump, usted es una amenaza para la paz mundial, paradójicamente en su afán pacificador, usted es partidario de la paz mediante los cañones o a través de humillantes claudicaciones.

El Capítulo II se refiere a los Miembros

Art. 6 Todo Miembro de las Naciones Unidas que haya violado repetidamente los Principios contenidos en esta Carta podrá ser expulsado de la Organización por la Asamblea General a recomendación del Consejo de Seguridad.

A mi juicio, Estados Unidos ha violado en repetidas ocasiones es Carta (no solo Estados Unidos, también Rusia, pero hoy la carta va para usted, el señor Putin también se merece un texto parecido). Por ejemplo, invadió Irak con pretextos nunca demostrados y sin autorización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y muy recientemente secuestró a un ciudadano venezolano con excusas tampoco demostradas.

Por si usted o alguien tiene dudas, el Capítulo IV, dedicado a laAsamblea General propone:

Art. 11.2 La Asamblea General podrá discutir toda cuestión relativa al mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales que presente a su consideración cualquier Miembro de las Naciones Unidas o el Consejo de Seguridad, o que un Estado que no es Miembro de las Naciones Unidas presente de conformidad con el Artículo 35, párrafo 2, y salvo lo dispuesto en el Artículo 12, podrá hacer recomendaciones acerca de tales cuestiones al Estado o Estados interesados o al Consejo de Seguridad o a éste y a aquéllos. Toda cuestión de esta naturaleza con respecto a la cual se requiera acción será referida al Consejo de Seguridad por la Asamblea General antes o después de discutirla.

Por lo que sería conveniente que algunos Estados presentaran alguna consideración a la Asamblea General para discutir asuntos tan graves para la seguridad internacional como los de Venezuela, Groenlandia o Irán.

No obstante, el Capítulo V trata del decisivo Consejo de Seguridad, del que Estados Unidos, junto con Rusia, China, Reino Unido y Francia, como miembros permanentes tienen derecho a veto.

  1. Art. 27.3 Las decisiones del Consejo de Seguridad sobre todas las demás cuestiones serán tomadas por el voto afirmativo de nueve miembros, incluso los votos afirmativos de todos los miembros permanentes; pero en las decisiones tomadas en virtud del Capítulo VI y del párrafo 3 del Artículo 52, la parte en una controversia se abstendrá de votar.

Una muestra inequívoca de la escasa validez democrática de este Consejo, perpetuado por los intereses de los países mencionados.

El Capítulo XVIII, Reformas, es otra clara demostración de en qué manos están las Naciones Unidas

Artículo 108

Las reformas a la presente Carta entrarán en vigor para todos los Miembros de las Naciones Unidas cuando hayan sido adoptadas por el voto de las dos terceras partes de los miembros de la Asamblea General y ratificadas, de conformidad con sus respectivos procedimientos constitucionales, por las dos terceras partes de los Miembros de las Naciones Unidas, incluyendo a todos los miembros permanentes del Consejo de Seguridad.

Es decir, cualquier intento de reforma está condenado al fracaso si los miembros permanentes del Consejo de Seguridad no la desean.

Señor Presidente, colaboradores y fieles seguidores de todo el mundo, ustedes vulneran la Carta de las Naciones Unidas, la Legalidad Internacional. Abusan de su poder porque hay una parte del mundo que les apoya, curiosamente donde se encuentran las mayores democracias del mundo, en la Europa comunitaria. Una Europa donde los ciudadanos han votado por representantes que comulgan o colaboran con su ideario. A su vez, como manifiesta en su Estrategia de Seguridad Nacional de noviembre de 2025, usted apoyará a esos partidos, correligionarios suyos, que llama “patrióticos”.

No me queda más remido que, sin paliativos, manifestarme contrario a todas sus políticas expansivas, contrarias al Derecho Internacional y a los Derechos Humanos y desde de mi modesta participación, en el uso de mi libertad de expresión, que espero no sea vulnerada,

le invito sted, a sus colaboradores y a sus fieles seguidores, a una reflexión sobre su manera de contribuir a la paz mundial, de esa manera, quizás algún día pueda aspirar a su ansiado

Premio Nobel de la Paz.

que desde mi punto de vista hoy no se merece en absoluto

Respetuosamente

Javier Jiménez Olmos

18 de enero de 2026