Leo con estupor, indignación e impotencia que el Gobierno de Israel acusa al Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, de ser una amenaza para la paz mundial por pedir un alto el fuego en Gaza. A finales de octubre pasado, los dirigentes israelíes también lo denostaron por decir que los atentados del 7 de octubre cometidos por Hamas eran fruto de la “ocupación axfisiante” a la que sucesivos gobiernos del Estado de Israel han sometido a los palestinos.

Del mismo modo, el Presidente de turno de la Unión Europea y del Gobierno de España, Pedro Sánchez, fue atacado por esos mandatarios israelíes, por manifestar su preocupación por la desproporción en la que Israel actúa contra los palestinos, por reclamar el reconocimiento del Estado palestino y por pedir un alto el fuego.

Netanyahu y su gobierno extremista no conceden ni un milímetro a la crítica. El Gobierno de Israel es el adolescente maleducado, que al amparo de su incondicional padre millonario puede realizar todas las tropelías a su antojo con total impunidad. Nadie se ha atrevido a decir claramente que Israel está cometiendo (presuntamente) crímenes de guerra, no ahora sino hace ya muchos años.

Flagrantes incumplimientos de las resoluciones de la Asamblea General, incluso del Consejo de Seguridad, de la Naciones Unidas. Israel vulnera los derechos humanos de los Palestinos, con detenciones sin garantías procesales, con denuncias de torturas, con discriminación de la población palestina. Ni una respuesta contundente de la Comunidad Internacional.

Argumentos como el derecho a la defensa propia (y los palestinos, ¿no tienen derechos a su defensa?) son la excusa para masacrar a miles de personas (niños y niñas incluidos) en nombre de la lucha contra el terrorismo.

¿Cómo es posible que se siga diciendo que Israel es un Estado democrático? ¿Cómo es posible que no se hay emprendido acción alguna contra los gobernantes israelíes? ¿Cómo es posible que ni siquiera se hayan llamado a consultas a los embajadores de los países democráticos? ¿Cómo es posible que esos países democráticos no reaccionen contra las acusaciones contra el señor Guterres o el señor Sánchez? ¿Cómo es posible que se sigan cometiendo atrocidades contra la población palestina con total impunidad?

Seguramente es posible por el apoyo y la complicidad de Estados Unidos y sus incondicionales (¿y serviles?) aliados.

El terrorismo es una lacra de nuestro tiempo, pero la mejor manera de combatirlo es abordar las causas que lo producen. Ahora Gaza se convertirá seguramente en otra fábrica de terroristas. Pero no olvidemos que, aunque no se quiera reconocer, el terrorismo de Estado también está presente. Lo que ocurre en Palestina es prueba evidente.

Uno y otro, terrorismo a secas y terrorismo de Estado, son igualmente condenables.

Nota.-

No existe una definición de terrorismo consensuada por la Comunidad Internacional en las Naciones Unidas. Entre otras razones porque los que unos consideran terroristas, otros los consideran luchadores por la libertad. Sin embargo, sí se tiene una idea intuitiva de lo que es un acto terrorista y de lo que no lo es. Hamás comete un acto terrorista cuando dispara indiscriminadamente o secuestra civiles. Pero, ¿de qué se puede calificar a lo que Israel hace con la población palestina?

Me atrevo a plantear esta Definición propia de terrorismo:

“Acto de violencia desproporcionado, innecesario e indiscriminado que se comete contra objetivos materiales o personas, perpetrado por Estados, organizaciones o individuos con el objetivo de atemorizar y desestabilizar para conseguir fines políticos, sociales, económicos o militares”

Javier Jiménez Olmos

7 de diciembre de 2023

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