Me despierto con dos noticias que me llegan al alma y atentan a mi conciencia, mis sentimientos y mis convicciones. De distintos lugares del planeta, una muy cercana en la distancia, la otra lejana en el espacio físico, las dos relacionadas.

Ayer se derogó en Aragón la Ley de Memoria Democrática, ayer (y hoy también) continúan los bombardeos en Gaza y la represión contra todos los palestinos, también en Cisjordania.

Y es que, amigos míos, para algunos la violencia no tiene límites.

La Ley de Memoria Democrática de Aragón está a favor de todas las víctimas de la barbarie de la guerra y de la posterior dictadura.

No debe gustar a los derogadores que se estudie la violencia provocada por un golpe militar, que condujo a una guerra civil, seguida de una terrible dictadura (así reconocida internacionalmente); no les debe gustar a los derogadores que se dignifique a los represaliados, a las víctimas de fusilamientos; no les debe gustar a los derogadores que a los miles que aún permanecen desaparecidos se les busque para sepultarlos con el honor que merecen.

El Gobierno israelí prosigue con la masacre a los palestinos. No escucha otra voz que la de la violencia. Unos bombardeos que no tienen justificación, que producen miles de víctimas. Ese gobierno israelí tampoco tiene memoria histórica, olvida que los judíos fueron víctimas de nazis y fascistas, olvida que fueron considerados infrahumanos a los que había que eliminar.

No podemos olvidar, no debemos olvidar.

No podemos, no debemos permanecer neutrales ante las injusticias producidas por gobiernos nacionales o regionales impulsados por ideologías extremistas. No podemos, no debemos permanecer callados ante la vulneración de la dignidad y los derechos humanos.

Es nuestro deber impedir democráticamente que lleguen al poder quienes no apuestan por la concordia y la paz.

El silencio, cruel amigo

de la culpa aliado

para ocultar el pecado

y la palabra del testigo

El silencio impuesto, ordenado

por el miedo y la tortura

en el alma la amargura

y el corazón destrozado.

Se ha silenciado la historia

esa verdad tan oscura

asustaba la memoria

El silencio liberado

de esa cárcel tan dura

tantos años atrapado

No podéis secuestrar mi memoria

Javier Jiménez Olmos

16 de febrero de 2024

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