Medios y analistas consideran un hito histórico que por primera vez desde 1948, Estados Unidos no haya vetado una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que vaya en contra de los intereses de Israel. Efectivamente es relevante y muy a tener en cuenta porque definitivamente la presión de la opinión pública mundial y estadounidense han manifestado mayoritariamente su rechazo a los ataques israelíes en Gaza y Cisjordania. No se sabe si la Administración norteamericana también se ha sensibilizado del horror de la tragedia humanitaria, aunque la evidencia de los hechos hace pensar que las decisiones se toman más en clave electoral interna e intereses económicos que por cuestiones humanitarias.

El Consejo de Seguridad dicta resoluciones que son de obligado cumplimiento, otra cosa es que se puedan cumplir. Y es que, si la justica tiene diferentes varas de medir según el poder de los encausados, sucede lo mismo para los contenciosos internacionales. Son los poderosos los que hacen cumplir según su conveniencia lo que decide el Consejo de Seguridad. Más aún, pasan del Consejo de Seguridad cuando esos poderosos estados deciden sobre la paz y la guerra según su conveniencia. La historia reciente nos demuestra que es así.

Recordemos que, ahora hace veinticinco años, la OTAN, es decir Estados Unidos, decidió iniciar una campaña aérea contra objetivos serbios, alegando injerencia humanitaria para salvaguardar a los kosovares de los serbios. Si bien habría que revisar esa extendida consideración de que solo eran los serbios los que cometían atrocidades en Kosovo y los Balcanes; y aunque así hubiera sido, se tendría que haber dictado una resolución del Consejo de Seguridad para poder actuar mediante ataques aéreos contra Serbia. No se tuvo en cuenta al Consejo de Seguridad que, al menos, hubiera dado legalidad internacional a las actuaciones de la OTAN.

Fue el primer golpe de gracia a la ONU. La OTAN, capitaneada por Estados Unidos decidió actuar unilateralmente alegando una intervención humanitaria. Se sentó un precedente al considerar que la razón la tienen los que tienen el poder para imponer su propia razón. Luego siguió Iraq, entonces, las decisiones del Consejo de Seguridad tampoco no se tuvieron en cuenta. Ahora, Estados Unidos se ha abstenido en una resolución humanitaria de petición de alto el fuego, en una catástrofe que ha tomado el cariz de genocidio.

Una resolución que caerá en saco roto, a pesar de todos los llamamientos del Secretario General de la ONU, de la mayor parte de mandatarios mundiales, instituciones internacionales, organizaciones no gubernamentales y ciudadanos de todo el mundo. Y es que, no hay medio para imponer esa resolución, más aún, no existe interés por parte norteamericana de exigir a su socio israelí que cumpla con lo estipulado en la resolución. Si bien se ha reducido aparentemente el apoyo político con esta abstención en el Consejo de Seguridad, lo cierto es que al mismo tiempo declaran que nada ha cambiado en su relación con Israel. Más aún, continúa la ayuda militar, el apoyo con armas y munición al ejército israelí.

Y mientras continuará la masacre, ante la impotencia e indignación de la mayor parte de la humanidad representada en la ONU. Una organización desconsiderada y desprestigiada por la principal democracia del mundo. De las autocracias o de las dictaduras no se puede esperar respeto por los derechos humanos, pero si es esperable y deseable que los que tanto predican democracia sean ejemplares con los derechos humanos y empleen todo su poder para que se cumplan, no solo cuando a ellos les interesa.

Como colofón ahora, Estados Unidos comunica que la resolución no es vinculante. Es decir, según los norteamericanos, tampoco Hamás tiene la obligación de liberar a los rehenes.

Resolución 2728 (2024)

Adoptada por el Consejo de Seguridad en su 9586ª reunión, el 25 de marzo de 2024

El Consejo de Seguridad,

Guiado por los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas,

Recordando todas sus resoluciones pertinentes sobre la situación en el Medio Oriente, incluida la cuestión palestina,

Reiterando su exigencia de que todas las partes cumplan con sus obligaciones en virtud del derecho internacional, incluido el derecho internacional humanitario y el derecho internacional de los derechos humanos, y en este sentido lamentando todos los ataques contra civiles y objetos civiles, así como toda violencia y hostilidades contra civiles, y todos los actos de terrorismo, y recordando que la toma de rehenes está prohibida por el derecho internacional,

Expresando profunda preocupación por la catastrófica situación humanitaria en la Franja de Gaza,

Reconociendo los esfuerzos diplomáticos en curso de Egipto, Qatar y Estados Unidos, con el objetivo de alcanzar un cese de hostilidades, liberar a los rehenes y aumentar la provisión y distribución de ayuda humanitaria,

  1. Exige un alto el fuego inmediato durante el mes de Ramadán respetado por todas las partes que conduzca a un alto el fuego sostenible duradero, y también exige la liberación inmediata e incondicional de todos los rehenes, así como garantizar el acceso humanitario para abordar sus necesidades médicas y humanitarias, y además exige que las partes cumplan con sus obligaciones en virtud del derecho internacional con respecto a todas las personas que detienen;
  2. Enfatiza la necesidad urgente de ampliar el flujo de asistencia humanitaria y reforzar la protección de civiles en toda la Franja de Gaza y reitera su exigencia de levantar todas las barreras a la provisión de asistencia humanitaria a gran escala, de acuerdo con el derecho internacional humanitario, así como las resoluciones 2712 (2023) y 2720 (2023);
  3. Decide seguir ocupándose activamente del asunto.

Javier Jiménez Olmos

29 de marzo de 2024

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