¿Cómo no? La visita del Presidente del Consejo de la Unión Europea y del Gobierno del Reino de España han suscitado debate y críticas internas. Parte de la oposición política y mediática española han valorado como merecidas las acusaciones de complicidad con Hamás, expresadas por Primer Ministro israelí contra su homólogo español. Lo que debería ser una discusión sosegada sobre relaciones internacionales y búsqueda de la paz se transforma en acaloramiento partidista.

En primer lugar, el señor Sánchez ha sido acompañado por su equivalente belga, quien será su relevo en la presidencia europea. Además, ambos han estado en sintonía en sus declaraciones. Sería conveniente analizar sus propuestas de un alto el fuego definitivo, la celebración de una conferencia de paz y el reconocimiento del Estado palestino. Estos son a mi juicio los objetivos de calado y el camino para una paz justa y duradera.

Que el actual presidente de turno de la Unión Europea y su sucesor le digan al señor Netanyahu que su respuesta a los atentados de Hamás es desproporcionada e insoportable, que le hablen de una conferencia de paz y del reconocimiento del Estado palestino, no es ninguna ofensa a los israelíes, ni mucho menos la complacencia con el terrorismo de Hamás o de cualquier otra organización similar.

El gobierno Netanyahu no está acostumbrado a escuchar propuestas de paz, más aún, no quiere que se hable de ello. No le interesa, al gobierno Netanyahu le conviene proseguir la escalada para culminar su política de conquistar terreno y eliminar palestinos a través de su poder militar.

Hasta ahora las visitas de Estado que había recibido el Primer Ministro israelí estuvieron llenas de complacencia y apoyo entre abrazos y sonrisas, como la del Presidente de los Estados Unidos. Pero desde esos días, cuando el señor Biden visitó Israel, los bombardeos sobre Gaza han causado millares de víctimas. Incluso, los más fervientes defensores del gobierno israelí están matizando sus incondicionales apoyos y reclamando medidas humanitarias.

La visita de Pedro Sánchez y Alexander de Croo, puede significar un punto de inflexión en la política de la Unión Europea con relación al reconocimiento del Estado palestino. Si bien es cierto que el agradecimiento de Hamás a ambos líderes europeos puede causar efectos no deseados, hay que buscarle el lado positivo al comprobar que Hamás valora las propuestas de Sánchez y de Croo, lo que podría significar que ese grupo estaría dispuesto a asistir a una conferencia de paz y reconocer a Israel como Estado, algo que hasta ahora resultaba impensable.

La paz exige caminos de diálogo, y eso pasa por convocar a las partes a tratar de formalizar acuerdos justos y duraderos que beneficien tanto a Israel como al futuro Estado palestino. Una paz deseable para estabilizar la región tan convulsa y con tanto odio acumulado. No sirven para esta labor de construcción de la paz los que no aportan nada excepto críticas sectarias o personales. No aportan nada los que acusan de cómplices de terroristas a todo aquel que trata de buscar caminos para la paz a través de las causas de los conflictos.

El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, ya lo expresó:

Los ataques de Hamás no han salido de la nada. Los palestinos viven una ocupación sofocante desde hace 56 años, su tierra ha sido devorada poco a poco por asentamientos, y sus esperanzas de una solución política se han desvanecido, pero sus reivindicaciones no pueden justificar los ataques de Hamás ni el castigo colectivo a la población palestina [como respuesta israelí]”

Y también le valió duras críticas por parte del gobierno de Netanyahu por ello.

Javier Jiménez Olmos

26 de noviembre de 2023

alexander de coor

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies