Preocupante e inquietante el pronóstico sobre la próxima elección del Presidente de los Estados Unidos. Estamos comprobando que Donald Trump puede ser elegido de nuevo para presidir el país con mayor capacidad económica y militar del mundo. No podemos decir que ninguno de los presidentes norteamericanos haya contribuido a la paz en el mundo, aunque algunos lo hayan intentado más que otros.

Puede volver a la Casa Blanca un personaje cuyas formas de entender la política y la convivencia no son todo lo correctas que debieran corresponder a la jefatura de la que se supone mayor democracia en el mundo. Una persona bronca, agresiva, maleducada que produce adhesión o rechazo; en fin, un polarizador social de libro.

Ya no sorprende la deriva populista reaccionaria mundial. El prototipo Trump es exportable a Latinoamérica y Europa. Parece que el hartazgo del modelo tradicional de hacer política ha conducido a elevar a jefaturas de Estado a elementos que basan su discurso en la descalificación y el bulo. A cierto tipo de público le va esta forma de comunicar.

Sin entrar en las decisiones personales a la hora de decidir el voto, es importante saber lo que nos espera si otra vez vuelve el señor Trump a presidir los Estados Unidos de Norteamérica. Un hombre machista que presume de su riqueza, de haber alcanzado el sueño americano, de ser rico, como si eso fuera posible en todos los casos. Un hombre que desprecia a los inmigrantes irregulares.

El señor Trump es un nacionalista egoísta (si es que hay algún nacionalista que no lo sea) que no dudará en influir en terceros países siempre que los intereses norteamericanos estén en juego. La política exterior norteamericana siempre ha puesto el interés por encima de la defensa de los derechos humanos o la democracia. Pero, al menos, algunos presidentes han sido más cautos, más prudentes y más diplomáticos.

Trump es el paradigma de todo lo contrario a la cortesía política, con él será mucho más difícil, llegar a acuerdos para pacificar Oriente Medio, para relacionarse con China, incluso con Europa. Aunque parece que si se puede entender mejor con la Rusia de Putin, lo cual no deja de ser una paradoja.

No se puede ni se debe olvidar que los Estados Unidos son la primera potencia militar mundial, con el mayor arsenal atómico, junto con Rusia. El mando supremo de estos enormes medios militares va a estar de nuevo en manos de una persona que demuestra escasa prudencia en su forma de manifestarse.

Inquietante y preocupante la elección del Presidente norteamericano, Nos afectará a todos, por eso, aunque no podemos votar, sí podemos opinar.

Javier Jiménez Olmos

29 de junio de 2024

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