A punto de finalizar este 2023, observo con preocupación el mapa de los conflictos armados en el mundo. Comienzo por Palestina, donde los ataques israelíes dejan un reguero de sangre y destrucción inadmisible. En Ucrania la guerra continúa sin que nadie intente pararla. En otras partes del mundo, como en la tantas veces olvidada África, otras tantas guerras siguen su proceso sangriento.

Sin que se llegue a producir por el momento conflictos armados, en la Argentina de Milei, un señor que hizo campaña con una motosierra, no cesa en sus discursos agresivos; como tampoco se detiene en su agresividad comunicativa el aspirante a la presidencia norteamericana Donald Trump. Ejemplos significativos de un auge del exrtremismo reaccionario que no augura tiempos pacíficos en el mundo. En España algunos extremistas tampoco van a la zaga en alzar sus voces furiosas.

Parece que una parte del mundo se dejara contagiar por la locura belicista. No somos capaces de detener la escalada militarista o la violencia verbal, que suele ser antesala de violencia física, de conflictos armados y de guerras.

Para evitar que los conflictos deriven en violencia, propongo la vacuna de cultura de paz, contra el imperialismo de la cultura bélica, contra el peligro del ascenso del reaccionarismo agresivo.

Si quieres la paz:

edúcate, educa y trabaja cada día para la paz

¡Feliz 2024 en paz!

Javier Jiménez Olmos

28 de diciembre de 2023

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